Don Quijote el emprendedor

Don Quijote el emprendedor

La imagen que se nos viene a la mente para describir a un emprendedor comúnmente es la de un joven en sus veintes que usa lentes, frente a una computadora programando códigos, imaginando el siguiente gran avance tecnológico, disruptivo, global e inimaginable para los demás.

Sin duda que este perfil cumple con algunas características o condiciones que puede presentar un emprendedor, pero la definición en su verdadero concepto es mucho más amplia y profunda, en el fondo es más una concepción abstracta de vida y no una concreta, no es fácil de identificar o definir, no es cuantificable en pesos, ni en horas o cualquier medida entendible.

Emprendimiento viene de la palabra empresa, que quiere decir aventura, camino, lucha. Volvamos en el tiempo al siglo 16, Alonso Quijano “Don Quijote” en sus cabalgatas por las dehesas de La Mancha emprende una gran aventura, una epopeya llena de obstáculos y retos, personificados en molinos monstruosos, caballeros oscuros y hechiceros de gran poder. Don Quijote es en realidad un gran emprendedor, siempre con la frente en alto, incierto de lo que le espera más adelante en el camino, enloquecido por sus sueños y ansioso de enfrentar su siguiente gran reto. No es necesario relatar sus aventuras, los triunfos o personajes que se encuentra Don Quijote en su camino, lo que lo hace diferente se encuentra viendo hacia adentro, está en las cualidades de espíritu de este personaje que decide vivir su vida entregado a la aventura y la incierta conquista de esta. De la misma que lo hace un emprendedor en su propio camino.

Sin duda cada generación se enfrenta a un entorno distinto, la tecnología, la legislación vigente o la situación geográfica de cada individuo difiere para cada uno de nosotros. Actualmente en otras latitudes, por ejemplo; medio oriente, se vive con gobiernos represores, la start-up CAREEM que opera en más de 50 ciudades en 11 países de medio oriente, conocido como el Uber árabe, se ha convertido en uno de los primeros unicornios de la región. Empresas innovadoras de países como Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Omán y Qatar, así como en Egipto, Líbano, Jordania, entre otras naciones, han recibido un alud de inversiones en los últimos cinco años

En el continente africano algunos países subsisten bajo condiciones sanitarias alarmantemente precarias. Aun así, se han creado distintas startups como DabaDocen Morocco, una aplicación que conecta a pacientes con doctores con tarifas preferenciales a través de una app. Mozambikes, creada en Mozambique, es una start-up que produce bicicletas de bajo costo en áreas rurales donde no existe transporte público, el negocio no es la venta de las bicicletas sino los espacios de publicidad mismos que son vendidos a otras empresas africanas.

Las condiciones de estas regiones no han sido impedimento para que bajo estos ecosistemas sumamente adversos surjan grandes emprendimientos, esto dado que la mente creativa y emprendedora no se detiene por el entorno sino que ve las oportunidades, independientemente de su contexto, está en busca de la oportunidad para construir algo. Esta es la auténtica condición de un emprendedor.

Quienes han emprendido un negocio pueden familiarizarse con las ilusiones o desilusiones de Don Quijote. El emprendedor siempre está en busca de algo sin saber que es, trabaja en construir algo sin conceptualizar su forma, sueña con algo que no logra definir y visualiza una realidad que es difícil de explicar.

El emprendedor cede los logros a su equipo y asume solo los errores, el emprendedor sonríe en el tropiezo consciente de la lección aprendida, el emprendedor solo ve hacia adelante y avanza en una marcha sin descanso, frente al abismo se tira al vacío, con miedo, pero sereno, confiado en que cada capítulo constituye su propia aventura y el camino a la mejor versión de sí mismo.

A su verdadera y única versión. 

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