La Movilidad Laboral

La Movilidad Laboral

La tan trillada frase (y realidad) de la nueva normalidad, arrojó nuevas formas de trabajo y de hacer negocio de las cuales rescato una, que he vivido en carne propia así como millones de personas en México y el mundo, la nueva “Movilidad Laboral”.

El concepto tradicional de trabajo de oficina, implicaba el desplazarte desde la casa u hogar a un escritorio en algún punto específico en la ciudad donde por lo general se labora una jornada de trabajo de 8 horas, conviviendo cara a cara la mayor parte del día con colegas a los que muchas veces se les veía por más tiempo que a la familia.

Este traslado al lugar de trabajo muchas veces implica un alto gasto en cuestión de tiempo y recursos económicos, en las megalópolis como es la Ciudad de México, no es raro escuchar sobre personas que hacen más de dos horas para llegar de su casa a su lugar de trabajo, y viceversa. Esto es muchísimo tiempo “desperdiciado” todos los días, que pudieras ser utilizado en cuestiones de más valía o satisfacción. A esto se le suma el costo económico, ya que si la persona se traslada en transporte público, ya sea metro o camión, muchas veces tiene que erogar un pasaje o varios, dependiendo de cuantas rutas tiene que cambiar. Las personas que utilizan un auto es el mismo tema, tienen que gastar en combustible, así como en seguro y mantenimiento del vehículo.

Con esta pandemia que nadie esperaba, todos hemos tenido que evolucionar y ser proactivos para buscar soluciones y poder seguir siendo productivos desde nuestra trinchera. Millones de personas fueron mandadas a sus casas para trabajar de forma remota, pero conforme han pasado los meses nos hemos podido dar cuenta de algo… las personas no solo están trabajando de forma remota, están trabajando desde otras ciudades.

Las funciones laborales han cambiado mucho a través del tiempo, antes se pudiera decir que se tenía que cumplir con un horario, código de vestimenta, estructura jerárquica muy marcada y periodos de vacaciones cortos y limitados. Conforme han pasado los años, en especial esta última década los patrones de comportamiento han cambiado. Ahora se trabaja por objetivos que son medibles, y se espera de la persona que cumpla con ellos dentro de las fechas establecidas, y ya ellos pueden llevar su ritmo y trabajar en los horarios que más les convenga. 

La tecnología ha jugado un papel muy importante en estos cambios, con una laptop/ipad y una decente conexión a internet, estás conectado al mundo.

En mi caso particular tengo dos hijos de 13 y 10 años, a quienes el encierro de estos meses los tenía un tanto “apachurrados”, en el mes de julio decidimos irnos a una quinta en las cercanías de Querétaro, lo único que yo pedí es que hubiera conexión a internet lo cual no fue ningún problema, y durante todo el trayecto en carretera tuvo muy buena conexión, me acordé de aquel icónico comercial “Todo México es Territorio Telcel” y vaya que lo es.

En Septiembre se me dio la oportunidad de ir unos días a Acapulco, después de pensarlo por unos días accedí a la invitación, previo compromiso pactado con mis hijos que tenían que llevar sus clases en línea por la mañana, mientras yo podía hacer algo de trabajo. 

Llevo 9 días trabajando así, y para mi sorpresa estoy trabajando al mismo ritmo y con la misma calidad a como estaría en mi oficina en Monterrey. Lo cual me lleva a reflexionar cómo va a ser el futuro cuando la pandemia se acabe.

Sin duda, muchos cambios llegaron para quedarse como el trabajo desarrollado a distancia, basado en objetivos, donde cada empleado se hace responsable de los “timelines” que maneja y tiene una total responsabilidad sobre la tarea o proyecto que se le asigna.

En el tema del recurso humano también habrán cambios muy importantes, con esta nueva normalidad laboral el abanico de prospectos se ampliará ya que para muchos trabajos denominados de escritorio se podrá aplicar sin importar donde esté basada la empresa que esté en busca de talento. 

Desde mi punto de vista, quienes sí sufrirán son las agencias de viaje, aerolíneas y hoteles que se enfocan en el viaje de negocio. Cuando la pandemia se acabe no creo que los viajes de negocios nunca lleguen a los niveles de antes, la pandemia obligó a que muchísimas personas se reinventaran y tuvieron que aprender en un corto tiempo a utilizar muchas herramientas tecnológicas a las que se resistía ya fuera por miedo o desidia.

En lo personal esta grata sorpresa de poder laborar de manera aceptable desde lugares distantes de la empresa, es como un bálsamo, una buena noticia (que ya urgía) dentro de todas los destrozos que trajo el COVID en este excepcional 2020.

En lo familiar no queda más que agradecer, ya que con esta movilidad laboral, esperamos que nuestras vacaciones puedan ser más largas y placenteras. Un cambio de aire siempre es benéfico, tomando en cuenta que la palabra clave es “responsabilidad”, tanto los niños, jóvenes y adultos, tienen que cumplir con sus tareas. Tenemos que agradecer y cuidar esta libertad que afloro de la desgracia.

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