“The Minimalist”

“The Minimalist”

Todos en algún momento de nuestras vidas, habremos escuchado e inclusive cantado “Busca lo más vital”, uno de los soundtracks más emblemáticos de aquella inolvidable película de Disney: “El libro de la selva”, e interpretado por Germán Valdés, mejor conocido como Tin tan, principal ícono de los Pachucos de nuestro bello y hermoso México.

Y es que viene a colación esta hermosa canción, con el concepto Minimalista y su significado tan paradójico y contrastante, con la caótica y abrumante cotidianidad en la que está inmersa la sociedad hoy en día. Para colmo, en pleno 2020 nos toca lidiar con un virus, (COVID19) que ha lacerado bastante a las economías subdesarrolladas y hasta aquellos países primermundistas que han sido víctimas de esta pandemia. Es evidente que nadie puede controlar situaciones exógenas de esta índole. Todo lo anterior, me hace reflexionar aún más, sobre esta filosofía de vida, que va más allá de una corriente ideológica, es un concepto vanguardista, que en un futuro podría convertirse en una nueva alternativa sustentable para vivir.

Más allá de conocer el significado etimológico y definición conceptual, la génesis de este concepto, es entender el rumbo al qué nos lleva este estilo de vida tan sui – géneris, que algunas personas han implementado en sus vidas y que inclusive personajes tan importantes como el expresidente Uruguayo José Alberto Mujica Cordano, ha pregonado a las nuevas y no tan nuevas generaciones, lo esencial de la vida y su vínculo con esta corriente de pensamiento.

            Está concepción de vida, pareciera más compleja de los que en realidad es. Y es que aparecerán los más ortodoxos que definirán esta forma de pensamiento y estilo de vida como algo sin sentido, hippie, conformista, relajado, absurdo, efímero etc. En contraparte; están los millenials que entienden más que ninguno la vida tecnológica y su entorno, pero que no necesariamente compaginan con este concepto. Y es que el tema, no es anhelar calidad de vida, al contrario; precisamente es en el bienestar de cada uno de nosotros, en donde recae todo el peso de esta palabra. ¿De qué hablamos entonces? de cómo de invertir de manera inteligente en esa variable tan importante para cada uno de nosotros: “El tiempo”. Este constituye un parte elemental en el estilo de vida minimalista y su asociación intrínseca con la felicidad.

En este contexto, es preponderante cuestionar los excesos del consumismo y más bien enfocar nuestras necesidades a lo que realmente nos hace felices, disfrutar de las cosas que realmente son importantes en la vida y no en cosas superfluas y vánales que solo mitigan y disfrazan nuestra sed de pertenecer a una sociedad, a través de artículos suntuarios.

Ser minimalista no es una moda, todo lo contrario, emerge como un movimiento alternativo para construir un nuevo modelo de vida. Es un proceso que te lleva tiempo, mucho o poco dependerá de lo difícil que es descifrar lo qué le da sentido a tu vida, la mayoría de la gente conflictúa con adquirir bienes de moda y asociarlos, primero a un estatus quo y después al confort que te proporcionan estos bienes y dejamos en un segundo plano, lo más básico y que curiosamente se vuelve en la parte medular de la vida minimalista.

Por ejemplo, disfrutar de un buen libro, de la compañía de tus viejos, jugar con tus hijos, agarra de la mano a tu esposa, salir a caminar, abrazar a tus amigos, tertuliar horas y horas, viajar aquel lugar que soñaste, vivir en la playa, fumar un puro, degustar un buen vino, deleitarse con aquel concierto que esperabas, tomar una cerveza, jugar futbol…

 Ser minimalista, es hacer un consumo responsable, significa concientizar sobre el impacto y mella que en sobremanera este ha provocado en nuestra madre tierra. Hay que valorar más nuestro entorno, nuestra naturaleza tan bondadosa y sus amplios recursos, que algún día, nos acabaremos por esa inmensurable necesidad de consumir y consumir cosas sin sentido.

Pareciera que ser minimalista subyace de la necesidad de subsistir con lo más elemental que te da la vida: “La felicidad”. La situación actual por la que está atravesando el Mundo, nos obliga a concentrarnos en lo más simple de la vida, sin excesos, superficialidades o algún otro síntoma de consumismo.

El modelo de vida minimalista, debiera ir más allá de compaginar con una forma de pensar, es un estilo de vida qué podría convertirse en un futuro, en una alternativa para contribuir la sustentabilidad del medio ambiente, concientizándonos que no es a través del consumo irracional que podemos cambiar la principal estructura económica que permea en los países omnipotentes.  

 Estoy cuasi seguro que en las próximas décadas, se le dará más atención a la economía sustentable, que enfrenta paradigmas de satisfacer las necesidades humanas, y proveer bienestar y calidad de vida, a través de un ingreso más equitativo y reduciendo la brecha entre los ricos y muy pobres. La concepción minimalista y su asociación entre el tiempo y al felicidad, por supuesto qué  nos compromete a luchar contra los vicios del consumo y aprender a ser felices con lo mínimo, de lo contrario, cuando tengas una oportunidad por pequeña que sea, para conseguir alguna especie de abundancia, no sabrás descifrar la principal encomienda por la que estamos aquí.

Por Alberto Cruz

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35 años, economista, de estirpe muy humilde y trabajador, oriundo del estado de Hidalgo. Claramente me seduce un buen pulque, barbacoa, salsa en molcajete y no se digan los chimicuiles. Me apasiona el fútbol, una buen tertulia y experimento la filosofía minimalista.

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